Netflix: la revolución del contenido online audiovisual

Netflix: la revolución del contenido online audiovisual

En los últimos años, sin que apenas nos demos cuenta, las plataformas de contenido online han pasado de ser algo para ‘techies’ a convertirse en parte de la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo.

A la pionera YouTube, que impulsó una era de vídeo en Internet, han seguido muchas otras plataformas que, a través del ordenador, los soportes móviles o las televisiones inteligentes, permiten disfrutar de películas, series de televisión, deportes y todo tipo de contenidos. Nombres como Hulu, HBO, Amazon Prime o, en España, Movistar +, se han vuelto familiares para todos. Pero por encima de estas empresas destaca una por su capacidad para transformar los hábitos de los usuarios: Netflix.

Netflix es el servicio más célebre de cuantos ofrecen contenido audiovisual a través de la red. Nació en 1998 como una empresa de alquiler de DVD’s, pero desde 2007 se centra exclusivamente en el streaming de vídeo. Es decir, en la emisión de contenidos de vídeo a través de internet, generalmente ‘a la carta’ o bajo demanda, aunque también podría ser en directo o previa descarga.

En el caso que nos ocupa, esto significa que el usuario accede a un portal donde, bajo un perfil personal, tiene disponibles contenidos que puede consumir cuando quiera, simplemente reproduciéndolos en línea.

Netflix: el streaming rompe el modelo de la televisión

Aunque su servicio es muy parecido al de otras plataformas que ofrecen streaming de vídeo a través de internet, este destaca por su innovador modelo de negocio. Su estrategia de distribución de contenidos no se basa en ir publicando paulatinamente los contenidos, como hacen las televisiones tradicionales con las series, sino que liberan en la red todos los contenidos de una vez. Así, una serie se ofrece completa y el usuario puede disfrutar de todos los capítulos seguidos, sin esperas.

Esta innovadora estrategia, estrenada con la serie ‘House of Cards’, ha supuesto una revolución y ha hecho que su cartera de suscriptores se dispare en todo el mundo. Al mismo tiempo, ha puesto en entredicho los formatos tradicionales de distribución, planteando alternativas a los circuitos clásicos. Esto se ha notado incluso en el cine, puesto que esta firma estrena películas simultáneamente a su paso por las salas. De paso, ha generado fenómenos nuevos, como el ya popular ‘bingewatching’ o maratón de consumo de vídeo.

Por otro lado, la plataforma ha dado un paso más allá y se ha convertido en una gran productora de contenidos. Además de distribuir productos de otros, genera sus propias series, películas y documentales. Han planteando una competencia muy fuerte para las televisiones clásicas y también para sus competidores del ámbito digital, muchos de los cuales han copiado sus movimientos.

Por último, para configurar una experiencia de usuario más rica, los responsables del servicio analizan cada acción del usuario, de forma que pueden incluso predecir sus gustos y ofrecerle cada vez vídeos más adecuados y apetecibles. Con esta práctica, Netflix se ha consolidado como un gigante de la distribución de contenido online: está presente en más de 190 países, con una cifra de usuarios que, a finales de 2017, superaba los 110 millones.

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